Las Chitas, Las Orejas, y las Persecuciones a Alta Velocidad
¡Volví! Pasé las últimas semanas de diciembre y buena parte de enero terminando y enviando Ella encontró fósiles, el libro sobre mujeres paleontólogas que Abby West, Amy Gardiner y yo escribimos. También participé en el congreso anual de la Sociedad de Biología Integrativa y Comparativa en San Francisco y aprendí un montón. Ahora espero volver a publicar nuevos artículos aquí una vez por semana.
La semana pasada, se publicó un artículo que examinó las orejas de las chitas y sus gatos parientes. Las chitas son los animales terrestres más veloces de hoy. Tienen puntos y rayas en sus caras y pequeñas melenas cuando son bebés.

Las chitas están especializadas en correr a alta velocidad para cazar antílopes pequeños. Sus cuerpos enteros están adaptados para correr: tienen pechos profundos para alojar pulmones más grandes y permitir mayor flujo de oxígeno, espaldas flexibles para hacer sus pasos más largos, colas largas que usan para girar y garras que no se retractan por completo para agarrarse mejor al suelo. Todas estas características les ayudan a atrapar a su presa.
¿Pero cuándo se hicieron tan rápidas las chitas? Este nuevo estudio analiza sus oídos internos. El oído interno no nos ayuda con la audición, sino que nos indica cuán rápido y en qué dirección estamos moviendo nuestras cabezas. También trabaja con el sistema visual del cerebro para estabilizar la cabeza, de modo que lo que vemos permanezca estable y no borroso.

Este artículo usó escaneos de TC para observar el oído interno de las chitas, de otros gatos grandes (como leones y pumas) y de una especie de chita extinguida. Analizando el tamaño de las distintas partes, los autores estimaron cuánto cada gato estaba adaptado para correr a alta velocidad. Cuanto más grandes los componentes del oído interno, mejor estaría el gato para mantener su visión estable a altas velocidades.

Los autores encontraron que la chita moderna tiene componentes del oído interno más grandes que los de la chita extinguida. Esto indica que la chita extinguida probablemente no estaba especializada en correr a alta velocidad y que la persecución a gran velocidad evolucionó más recientemente en las chitas modernas.

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