Un Plumoso Doble Programa

Esta semana, se publicaron dos artículos que discuten las plumas en dos dinosaurios distintos. Vamos a empezar con el más sensacional de los dos…. emmm….. es decir… el…. el que tiene mejor preservación. ¡Sí, eso es!

El primer [artículo] describe un fósil en ámbar, el tercero de los recientemente descriptos de Myanmar. Es de un enantiornito, un linaje de pájaros con dientes del Cretáceo y es espectacular. La mayor parte de su cuerpo está preservada porque el fósil está atrapado en ámbar y muchas de las plumas están perfectamente preservadas.

Figura 6c del artículo mostrando el pie de un enantiornito en ámbar de 99 millones de años atrás. ¡Míren su belleza! La escala es de 5 milímetros.

Los autores escribieron un informe completo de cada parte del espécimen, con descripciones de las plumas que están a cada parte del cuerpo. Usando escaneos de TC y microscopios de disección, los autores pudieron ver la morfología de los huesos y de las plumas. Estas morfologías muestran que el espécimen era un juvenil. Las plumas muestran que los enantiornitos eran precociales al salir del huevo. Precocial significa que ellos podían caminar y potencialmente volar desde el día en que salían del huevo (como un pollito o un pavo de matorral). Los pájaros que necesitan mucha atención antes de que puedan manejarse sólos se denominan altriciales o nidícolas. Este nuevo espécimen, con otros enantiornitos, indican que una mayoría de los enantiornitos eran precociales. También se sabe que ellos eran arbóreos (vivían en los árboles). La combinación de precocial y arbóreo no es algo común en los pájaros modernos: los pájaros precociales de hoy son habitantes del suelo y los pájaros nidícolas de hoy son arbóreos. Esto nos indica que los enantiornitos eran similares superficialmente a los pájaros modernos, pero tenían estilos de vida diferentes a lo que vemos hoy y esto podría haber tenido un efecto sobre los lugares donde podían vivir y las formas de sus cuerpos.

El resumen gráfico del artículo mostrando el pedazo de ámbar con el fósil (abajo), el escaneo de TC (en el medio), y una interpretación de lineas (arriba).

El segundo [artículo] es sobre los tiranosaurios. Este grupo incluye al Tiranosaurio rex, al Gorgosaurio, al Tarbosaurio y a algunos otros terópodos que se conocen por sus cráneos enormes y sus brazos pequeños. Ha habido un debate continuo sobre si los tiranosaurios tenían o no tenían plumas cubriendo sus cuerpos. Este debate se originó porque sabemos que las plumas estaban presentes en muchos otros terópodos, incluyendo a los miembros basales de los tiranosaurios, como el Dilong. El problema es que nunca hemos encontrado un tiranosaurio grande con plumas preservadas en su cuerpo.

Una ilustración de un Dilong hecho por P. Sloan.

Para abordar esta pregunta, los autores examinaron impresiones de piel fosilizada de varios especímenes de este grupo. Encontraron que escamas cubrieron partes del cuello, del abdomen, de la cadera y de la cola y concluyeron que la mayoría de estos tiranosaurios con cuerpos más grandes estaban cubiertos de escamas. Si tenían plumas, habrían estado localizadas sólo en sus espaldas. Hay muchas hipótesis (ideas científicas comprobables) sobre las razones por las cuales los tiranosaurios grandes perdieron sus plumas, pero no las voy a exponer aquí.

Figura 1b del artículo mostrando un pedazo de piel fosilizada de un T.rex. Pueden ver el borde de cada escama.

El punto principal que quiero hacer sobre este artículo, y voy a citar aquí a mi mentor de la universidad (Dr. Tom Holtz), la ausencia de evidencia no es evidencia de ausencia. Eso quiere decir que sólo porque no hemos encontrado plumas preservadas en los tiranosaurios grandes, no significa que no las tuvieran. Las condiciones necesarias para preservar las plumas son muy específicas y los lugares donde encontramos estos tiranosaurios grandes no son propicios para preservar plumas. Así que tal vez el T. rex tuvo plumas y simplemente ellas no se han preservado. Tal vez el T. rex no tuvo ninguna pluma. Tal vez tuvo plumas cuando era chico y las perdió cuando creció. Tal vez tuvo plumas en algunos lugares en su cuerpo. Por ahora, realmente no sabemos. Tal vez nunca podremos saber. Y esto está bien porque la ciencia es un proceso continuo de descubrimientos y interpretaciones. Tendremos que seguir excavando.

A Fluffy Double-Feature

This week, two articles were published that discussed feathers in two different dinosaurs. We’ll start with the cooler one…. uhhhh… I mean…. the…. one with better preservation. Yes, that’s it!

The first [article] described a bird fossil in amber, the third one from Myanmar that has been recently described. It is of an enantiornithine, an extinct lineage of toothed birds from the Cretaceous, and it’s spectacular. Most of the animal is preserved because it’s trapped in amber and many of the feathers are preserved in detail.

Figure 6c from the paper showing the 99 million year old enantiornithine foot in amber. Behold its beauty! Scale bar is 5 millimeters.

The authors wrote a thorough report of each part of the specimen, along with descriptions of the feathers found on each portion of the body. By CT scanning and examining it under dissecting microscopes, the authors were able to see both bone and feather morphologies. The morphologies indicated that the specimen was a juvenile. The feathers show that enantiornithines were precocial at hatching. Precocial means that they were able to walk around, and potentially even fly, from the day they hatched (like a chicken or a brush-turkey). Baby birds that need a lot of care before they can manage by themselves are altricial. This new specimen, along with other enantiornithines, are pointing to most enantiornithines being precocial. They are also known to be mostly arboreal (tree-dwellers). The combination of precocial and arboreal is not something that modern birds are doing: the precocial birds of today are ground-dwellers and the altricial birds of today are tree-dwellers. This means that enantiornithines were superficially similar to modern birds, but living different sorts of lifestyles than what we see today and this could have impacted the places they could live in and the body-shapes they had.

The graphical abstract from the paper showing the amber chunk with the fossil (bottom), the CT scan (middle), and a line drawing interpretation (top).

The second [article] was about tyrannosaurids. This group contains Tyrannosaurus rex, Gorgosaurus, Tarbosaurus, and a few other large-bodied theropods that are known for their large heads and tiny arms. There has been an ongoing debate on whether or not they had feathers covering their bodies. This debate originated because we know feathers were present on a lot of other theropods, including on the most basal members of the group, like Dilong. The issue is that we’ve never found a larger bodied tyrannosaur with feathers preserved on it.

An illustration of Dilong by P. Sloan.

To address this question, the authors examined fossilized skin impressions of several specimens of this group. They found that scales covered parts of the neck, abdomen, hips, and tail and concluded that most of these large-bodied tyrannosaurids were covered in scales. If feathers were present, they would have been limited to the back of the animal. There are many hypotheses (testable scientific ideas) out there about why these big tyrannosaurids lost their feathers, but I’m not going to address those here.

Figure 1b from the article showing a piece of fossilized skin from T.rex. You can see the outline of each scale.

The main point I want to make about this paper, and I’m going to quote my undergraduate mentor (Dr. Tom Holtz) here, the absence of evidence is not evidence of absence. That means just because we haven’t found feathers preserved on big tyrannosaurids, does not mean they didn’t have them. The conditions needed for feather preservation are very specific, and the places where we find these big tyrannosaurids are not the same types of places that preserve feathers. So maybe T. rex had feathers and they just weren’t preserved. Maybe T.rex didn’t have any feathers. Maybe it had feathers as a baby and lost them as an adult. Maybe it had feathers in some places on its body. For now, we don’t really know. We might never know. And that’s ok because science is a process of continuous discovery and interpretation. We’ll just have to keep digging.